La solidaridad se volvió noticia y el amor habló más fuerte
- Jungla Estereo
- 29 dic 2025
- 2 Min. de lectura

En un mundo acostumbrado a titulares de dolor, El Coca decidió escribir una historia distinta en este 2025. Una historia donde la fe se volvió acción, donde la solidaridad dejó de ser un concepto y se transformó en abrazo, pan compartido y esperanza viva.
A lo largo del año, un grupo de personas solidarias demostró que el amor cristiano sigue ardiendo en el corazón de los coqueños. Más de 1.500 prendas de ropa encontraron nuevos dueños, cubriendo no solo cuerpos, sino también dignidades.
Más de 1.000 platos de comida fueron preparados y entregados con manos generosas, recordando que compartir el pan es también predicar el Evangelio. A esto se sumaron más de 200 canastas de alimentos, que llegaron justo en los momentos más difíciles, cuando parecía que ya no había fuerzas… y Dios volvió a decir “no te he olvidado”.
La solidaridad también caminó hacia donde muchos no se atreven a ir. Hubo visitas a centros de adicciones, donde una palabra de aliento, una oración sincera y un oído atento encendieron luz en medio de la oscuridad. Personas decidieron apadrinar a quienes luchan contra la adicción, demostrando que nadie está solo cuando hay amor dispuesto a acompañar procesos.
Los adultos mayores fueron visitados, escuchados y atendidos; familias en situación vulnerable recibieron lo más básico para una vida digna; niños sonrieron con alegría al recibir fundas de caramelos y juguetes, porque a veces un pequeño detalle puede sembrar una gran esperanza.
La bondad también tomó forma de talento: personas que ofrecieron su imagen y presencia para levantar la autoestima de otros; barberos solidarios que dieron un nuevo look a quienes viven en la calle, recordándoles que siguen siendo valiosos; pares de zapatos que calzaron pies descalzos y cansados de tanto andar.
Hubo una casa que se quemó y, con ella, parecía quemarse la tranquilidad de una familia. Pero llegaron los vecinos, llegaron las manos unidas, y nació nuevamente un hogar donde cobijarse. Hubo una madre que quedó sola con sus hijos, y cuando el miedo quiso ganar, apareció la comunidad para recordarle que Jesús sería su sustento. Hubo una persona sin hogar, acogida por desconocidos, que conoció por primera vez el verdadero significado del amor solidario. Músicos artistas se unieron en cruzadas para recaudar fondos para ayudar aquellos que lo han requerido
Así fue este 2025 en El Coca. Un año donde la fe se volvió visible, donde la ciudad habló con hechos y donde quedó claro que la solidaridad sigue viva. Porque cuando el pueblo se une, Dios se manifiesta. Y cuando el amor se comparte, la esperanza nunca muere.
Que esta historia no termine aquí. Que siga creciendo. Porque El Coca ha demostrado que aún cree, aún ama y aún está dispuesto a ayudar.













































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