Municipio del Coca convoca a las iglesias para ser parte de la prevención del delito y reconstrucción del tejido social
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Municipio convoca a iglesias.
Un plan que busca capacitar a congregaciones y líderes comunitarios para convertirlos en agentes activos de convivencia, valores y transformación barrial. En un esfuerzo por reducir la violencia y prevenir el delito desde la raíz social y familiar, el Municipio de Francisco de Orellana lanzó un innovador proyecto que integra a las iglesias como actores estratégicos dentro de la seguridad ciudadana.
La iniciativa parte de una premisa clara: la prevención no solo depende de la Policía o del control del delito, sino del fortalecimiento del tejido social, la familia y los valores comunitarios.
Según explicar Byron Liger coordinador del programa durante una entrevista, las congregaciones religiosas ya realizan un trabajo silencioso pero fundamental en barrios y comunidades: rescatan a jóvenes de las drogas, apoyan a familias vulnerables, promueven principios y acompañan procesos de transformación personal.
“El voluntariado de las iglesias ya existe. Lo que queremos es fortalecerlo, capacitarlo y darle herramientas para que ese trabajo tenga mayor impacto”, señalaron.
Un modelo que ya dio resultados
El proyecto toma como referencia experiencias exitosas implementadas anteriormente en ciudades como Quevedo, donde la articulación entre líderes religiosos y autoridades permitió recuperar espacios conflictivos.
Uno de los casos más destacados fue la transformación de un sector con altos índices de violencia en un cine comunitario al aire libre. Cada semana, en lugar de consumo de alcohol o drogas, se proyectaban películas con mensajes formativos, generando encuentros familiares y fortaleciendo valores.
En pocas semanas, los índices delictivos disminuyeron notablemente.
Además, se analizan modelos internacionales donde las iglesias cumplen un rol activo en la prevención social, como las estrategias impulsadas por Nayib Bukele en Centroamérica, donde las comunidades de fe son consideradas aliadas en la construcción de seguridad.
¿Cómo participarán las iglesias?
El programa no busca aportes económicos de las congregaciones. La prioridad será el recurso humano y el compromiso social.
Entre las acciones contempladas están:
Capacitación y certificación de líderes comunitarios
Formación de brigadas de apoyo a la convivencia
Cine-foros y “cineterapia” en barrios
Recuperación de espacios públicos
Actividades culturales y de integración familiar
Acompañamiento a jóvenes en riesgo
Cada parroquia contará con al menos 30 líderes formados en metodologías de intervención social, quienes recibirán herramientas, materiales educativos y asesoría técnica.
Un enfoque técnico, no político
Liger recalca que se trata de una iniciativa técnica y social, no partidista. El proyecto forma parte de los planes locales de convivencia y fue adjudicado mediante procesos públicos de contratación, con el objetivo exclusivo de instalar capacidades en la comunidad.
“La idea es dejar conocimiento, metodologías y herramientas. No buscamos politizar ni interferir en las creencias de nadie. Queremos sumar esfuerzos para mejorar la sociedad”, enfatizaron.
Un llamado a los líderes de fe
El Municipio hizo un llamado abierto a pastores, líderes y congregaciones de todas las denominaciones a sumarse.
“El cambio empieza en el barrio. Y quienes mejor conocen el barrio son las iglesias. Su presencia, su amor por la gente y su trabajo social son claves para prevenir la violencia antes de que ocurra”.
El proyecto ya inició su fase de socialización y sensibilización, y en las próximas semanas comenzarán las capacitaciones.
Las congregaciones interesadas pueden acercarse al Municipio o contactarse con Byron Liger al celular 099 292 1869 para integrarse a esta red de prevención comunitaria que busca construir barrios y parroquias más seguros, familias más fuertes y jóvenes con esperanza. Municipio convoca a iglesias para prevenir el delito.











































